Mi primer Día del Libro

La red de bibliotecas municipales de Getxo me invitó a una mesa redonda para poner en común mis conocimientos, pocos o muchos, sobre cómo se cocina un libro. Y así, de pronto, mi nombre formaba parte del programa de actividades de la Feria del Libro de Getxo. Y fue un placer. El 24 de abril de 2016 está grabado a fuego en mi cabeza.

Conocí a una decena de autores de todos los géneros, con quienes descubrí que tenía muchos hábitos en común. Yo me había esmerado para que mi novela, después de 15 años de gestación, se convirtiera en un producto más que aceptable y de gran calidad. Pero cuando estaba escuchando al resto de ponentes, me di cuenta de que todos escribíamos con una determinada disciplina, nos enfrentábamos a los personajes de una forma similar, investigábamos durante años y reproducíamos escenarios que ya conocíamos. Eso me hizo sentirme escritor por primera vez. Y me gustó.

El día 23 viví mi primer Día del Libro en la caseta de Itxas-Ikus de Getxo y el ambiente era el mismo que siempre me había fascinado cuando recorría despacio los puestos. Sin embargo, ahora era mi sinopsis la que leían los transeúntes, era mi libro el que ojeaban, era mi firma la que aparecía en la cubierta de las novelas que se exponían en la caseta.

No puedo explicarlo con palabras, pero espero que después de esta feria lleguen muchas más. Muchas rosas y muchos ejemplares de $uperficial que permitan a miles de lectores disfrutar del universo que me ha tenido tan entretenido durante 15 años viviendo en una realidad paralela. Todos aquellos años de doble vida, de escritura en silencio, se ven recompensados cuando observo las distintas miradas repasando el argumento de la contraportada y fruncir el ceño al descubrir los personajes que he creado para ellos.

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